La adaptación al entrenamiento es el factor que ignoras y la razón por la que no tienes resultados
- Alexander Cruz

- Sep 9
- 2 min read
En el mundo del fitness y el rendimiento deportivo, hay una verdad incómoda, muchas personas entrenan duro, pero no entrenan de forma inteligente.
Lo vemos a diario saltando de una rutina a otra, luego prueban la moda del momento, cambian de ejercicios cada semana… y al final, se frustran porque los resultados no llegan, quizás te a pasado...
El problema no es la disciplina ni las ganas, sino la falta de adaptación progresiva.
Aquí te explico, el cuerpo humano responde al principio fisiológico conocido como Síndrome General de Adaptación (Selye, 1950). Cada entrenamiento provoca un ciclo de tres fases:
• Alarma: el cuerpo recibe el estímulo.
• Resistencia: el organismo comienza a ajustarse.
• Supercompensación: el cuerpo se eleva a un nivel superior.
Si este ciclo no se completa, no hay mejora real, solo fatiga acumulada.
La evidencia científica es clara:
• Issurin (2010) mostró que la progresión planificada evita el estancamiento y mantiene mejoras constantes.
• Bompa & Haff (2009) demostraron que entrenar de forma aleatoria limita la fuerza y la hipertrofia, porque nunca se alcanza la supercompensación.
• Zatsiorsky & Kraemer (2006) subrayaron que la clave del progreso no es entrenar más, sino entrenar con la carga adecuada en el momento adecuado.
Basicamente, sin adaptación, el esfuerzo se desperdicia.
Este error significa que improvisar entrenamientos puede provocar cansancio, pero no resultados. Cuando cambias de ejercicios cada semana sin progresión ni objetivo, tu cuerpo permanece en una constante fase de alarma lo que genera agotamiento, pero no transformación.
Por el contrario, un plan estructurado utiliza fases planificadas de acumulación, intensificación y recuperación. Cada fase prepara al cuerpo para la siguiente, asegurando mejoras medibles y reduciendo el riesgo de lesiones.
La realidad es que la etapa adaptación es la fase que nadie quiere atravesar ya que es la menos “glamorosa” del entrenamiento. Muchos la evitan porque no siempre ofrece resultados visibles inmediatos. Sin embargo, es allí donde ocurre la verdadera magia:
• El sistema nervioso mejora la coordinación.
• Los músculos aprenden a reclutar fibras de forma más eficiente.
• El metabolismo se ajusta para utilizar la energía de manera más efectiva.
Saltarse esta fase es como intentar construir un rascacielos sobre arena. Puedes avanzar rápido, pero tarde o temprano todo se derrumba.
Si llevas tiempo entrenando y no ves cambios, la pregunta no es si trabajas lo suficiente, sino si le estás dando a tu cuerpo la oportunidad de adaptarse.
Tu esfuerzo merece más que sudor pasajero. Merece un plan con propósito que convierta cada gota en progreso real.
La diferencia entre el estancamiento y los resultados duraderos está en una sola palabra, adaptación.
Entrena con ciencia, respeta el proceso y descubrirás que no hay límites para lo que puedes lograr.
Entrena Inteligente y CONQUISTA TUS METAS.
Referencias científicas
• Issurin, V. (2010). New Horizons for the Methodology and Physiology of Training Periodization. Sports Medicine, 40(3), 189–206.
• Bompa, T. & Haff, G. (2009). Periodization: Theory and Methodology of Training. 5th Edition. Human Kinetics.
• Zatsiorsky, V., & Kraemer, W. (2006). Science and Practice of Strength Training. 2nd Edition. Human Kinetics.
• Selye, H. (1950). Stress and the General Adaptation Syndrome. British Medical Journal, 1(4667), 1383–1392.





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